Un hombre de Woodland sentenciado a 38 años para una negociación de drogas que resultó violento

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En 4 junio, 2010, el juez del tribunal superior del condado de Yolo, Tim Fall, sentenció Anthony Vasquez a 38 años y 8 meses a la cadena en perpetua después de la condenación de un jurado para el robo y el intento de disuadir un testigo.

Según un comunicado del DA, el jurado encontró a Vasquez culpable del robo con el uso intencional de un arma de fuego, la descarga de un arma de fuego que causó gran daño físico, asalto con un arma de fuego que causó gran daño físico y del intento de disuadir un testigo. El jurado también declaró que se cometieron los crímenes en beneficio de una pandilla criminal callejera.

La explicación del DA, que esencialmente fue repetido exactamente en el Davis Enterprise, Woodland Daily Democrat y el Sacramento Bee (sin cualquiera reexaminación o cuestión) da solamente una versión de los eventos.

En 5 mayo, 2008, Vasquez dispuso lo necesario para comprar marihuana de la victima. Cuando llegó la victima para reunirse para la venta, Vasquez entró en el asiento trasero del coche de la victima. Cuando la victima empezó a mostrar la marihuana a Vasquez, Vasquez la agarró y le pegó un tiro en su pecho desde el asiento trasero. Después del tiroteo, Vasquez regresó a una fiesta en la que fue presente antes. La victima sufrió horas de cirugía para reparar el daño que la bala causó en su pulmón. Las autoridades buscaban a Vasquez para seis meses antes de encontrarlo finalmente en un hotel local.

El 4 de julio, 2009, algunos días antes de una audiencia preliminar prevista en su caso, un guardia del cárcel encontró una carta escrita por Vasquez. La carta fue pasado de contrabando por otro prisionero que ha recibido su libertad. En la carta, Vasquez admitió que tiró a la victima y también pidió que algunos de sus “homies” (compinches) avisen a los testigos que no deben asistir a su proceso o que deben decir que no estuvo allí al momento del tiroteo.

El abogado fiscal Jeff Reisig elogió los esfuerzos del departamento de la policía de Woodland y el equipo de la prosecución. “La policía hizo un trabajo excelente en la captura de este miembro peligroso de una pandilla criminal. Nos quedamos dedicados a procesando agresivamente gángsters violentos como este y a persiguiendo las sentencias máximas.

La investigación de las pruebas que hizo el Vanguard muestra un crimen considerablemente más matizada y complicada que se basa en gran parte en las historias de dos testigos, ellos mismos culpables de crímenes importantes sin cargas, por los que se sospechan los testigos mismos, y una laberíntica y, en veces, incomprensible, vaga, y ambigua carta que fue retenida de la defensa hasta que justo antes del proceso. Además, la explicación del DA falta mencionar que el jurado estuvo colgado sobre la acusación de homicidio intentado, todos los aumentos para pandillas criminales exceptuando uno, y una de las acusaciones de asalto con arma de fuego.

El Vanguard se sentó con la familia de Sr. Vasquez para oír su lado de la historia. Según ellos, Sr. Vasquez fue a una fiesta en un apartamento en Woodland, donde hizo una llamada del teléfono para reunirse con un hombre para comprar la que sería una cantidad de marihuana bastante grande. La victima, que tenía 15 años, vendía la marihuana por el kilo.

Sr. Vasquez entró en el coche, el hermano de la victima estuvo conduciendo el coche, la victima estuvo en el asiento del copiloto del coche, y la novia de la victima estuvo en el centro del asiento trasero, mientras que Sr. Vasquez se sentó en el lado derecho del asiento trasero. Sr. Vasquez tomó una de las bolsillas para ver el producto.

Aquí se separan las versiones de lo que ocurrió. Según el DA, Sr. Vasquez agarró la bolsilla para robarla y cuando intervino la victima, Vasquez sacó una pistola y lo tiró, causándolo daño sévero.

Según la familia, él solamente fue mirando la marihuana para ver el producto y el conductor del coche intentó robar a Sr. Vasquez. El conductor sacó la pistola, ellos pelearon para tomar control del arma y la pistola se disparó.

La policía habló con la niña cuya casa fue la sede de la fiesta. Según la versión del DA, ella fue al departamento de la policía de Woodland para hablar con el detective Cordova pocos días después del incidente. Ella dijo que tuvo miedo de dar una declaración. El acusado había estado en casa en el día del incidente. Ella lo vio descender a la escalera y oyó un “pop,” ella vio al acusado moviéndose en un coche con una pistola en su mano. Cuando el acusado regresó al apartamento, la dijo que él pensó que había disparado a alguien.

Durante el proceso, ella atestiguó que estuvo amenazada que pudo ir al cárcel y que las autoridades pudieron tomar su niño, y que se la llevan en esposas al departamento de la policía para una entrevista casual con el detective Ron Cordova. Dijo que el acusado regresó al apartamento lleno de miedo y murmurando que pensó que había disparado a alguien. Tuvo un arma de fuego en este momento, pero ella no vio un arma antes de que el salió el apartamento.

Hay algunas preguntas claves que se quedan en esta versión del incidente. Primero, nunca se encontró la pistola. Entonces, no sabemos a quién pertenece el arma. Parece que la policía nunca se llevó a cabo una prueba de residuos para verificar sí el Sr. Vasquez o la victima tuvieron quemaduras de polvo o el polvo mismo en sus manos. Un experto de armas no testificó en el caso.

Segundo, ni las autoridades ni la defensa pudieron producir el hermano de la victima, uno de los testigos claves del incidente.

Una carta confiscada por las autoridades al 4 julio, 2009, que emergió literalmente al inicio del proceso, complicó el caso. La carta no se reveló por la oficina del DA hasta el 3 marzo, 2010, justo cuando el proceso fue al punto de empezar.

El DA entendió esta carta como una admisión de que Sr. Vasquez disparó a la victima. Se concierna también con una sección en la carta en la que pidió que algunos de sus “homies” hacen saber los testigos que no deben asistir al proceso o que deben decir que él no estuvo allí en el momento del tiroteo.

La realidad es más confuso. La carta nunca llegó a su destinatario, la madre del acusado, y se lee más como una diatriba asustado y enfadado que algo más. No obstante, parece decisivo en el proceso de la condenación, aunque otra vez, los jurados no fueron convencidos de que fue su intento porque se colgaron sobre la acusación del homicidio intentado.

Vasquez escribe, “hola mamá he visto mi defensor público y supongo que estoy frente de 2 sentencias de vida 1 para el homicidio intentado y 1 para el aumento de armas porque hay una ley que se llama 10-20-life ley y porque causé gran daño físico entonces estoy frente de una sentencia de vida para eso también.”

No es claro si dijo que causó gran daño físico o si quiere decir que ellos (el fiscal y la policía) dicen que lo hizo. Un problema que se vuelve obvio es que su gramática y ortografía están llenos de errores, y que la carta deambula acá y allá.

No obstante, deja claro que disparó, de hecho, a la victima. Escribe, “mi abogado dijo que recibaré una condenación en el proceso si dijo solamente que no estuve allí o si no fue yo porque tienen demasiado [evidencia] ahora. quiero que corinna o tu hablen con el tipo que hizo tu tatuaje y le pregunta, porque esos niggas me mangan y dicen toda la mierda pero no mencionan el hecho de que el tipo sacó un arma, es porque fue disparado, entonces pregúntale si puedo usar esta para mi defensa diciendo que fue la autodefensa, que lo disparé porque sacó una pistola, porque eso es lo que ocurrió, ellos no mencionan eso y cuando digo eso, me va ayudar a reducir la acusación del homicidio intentado a la autodefensa.”

Esta frase da la impresión que él admite que disparó la victima, pero afirma que el tipo que disparó sacó la pistola primeramente. Lleva a cabo la pregunta de que si fueron dos armas. Otra vez, no se rescató ninguna arma.

Él sigue, “voy a dejarles saber porque lo disparé porque crean la impresión de que lo disparé solamente para hacerlo. entonces quiero saber si puedo usar eso 4 mi defensa o si se considerarán mangando porque alguien me dijo que si digo eso, no van a recibir tiempo en la cárcel o nada que me va ayudar reducir esta [acusación de] homicidio intentado a la autodefensa y que iré aún a la prisión para el robo y para tener la pistola pero no va a ser la vida.”

Entonces dijo, “entonces si alguien puede callar a esta perra macy y a pablo y decir en el proceso que no fue yo, si nadie dice eso o si nadie dice el parte sobre el arma cuando tomé la marihuana, entonces no sé, estoy probablemente chingado! y alguien necesita dejar la hermana de debrah saber que ****, y ella no debe asistir a mi proceso o bien.”

No es claro en este momento si fue una amenaza, y la amenaza potencial más clara viene casi al fin, “deja los ‘homies’ saber y si esta mierda va al proceso y no parece bien y ella está mangando dilo a mis ‘homies’ ****…”

Lo que está claro en la carta es que se pone más y más frustrado y enojado mientras sigue escribiendo. En un momento, escribe en mayúscula, “Porque me pongo loco de mierda con todos y si recibo la vida no voy a hablar con nadie que no quiere ayudarme.”

Obviamente fue una mala decisión de escribir la carta. Admite claramente que disparó la arma, pero la pregunta se queda si fue el iniciador del incidente. Dado el hecho de que la carta nunca llegó a su madre, y dado el hecho de que envió la carta no a uno de sus “homies,”  no está claro si realmente intentó a disuadir un testigo. El intento de disuadir un testigo añadió 7 años más a su sentencia.

El último parte de este caso es el aumento para pandillas criminales. En el comunicado de prensa, el DA afirma que, “El jurado encontró también que se cometieron los crímenes para el beneficio de una pandilla criminal callejera.” No es la verdad. El jurado, de hecho, fue colgado en todos los aumentos sino el último, de disuadir un testigo.

La prueba de actividad pandillera en este incidente es débil. El DA hace referencias al hecho de que el acusado envió una carta a su madre para convencer “sus homies de usar violencia para impedir los testigos de testificar.” El término ‘homies’ se usó para inferir afiliación en una pandilla criminal; sin embargo, es un término común que no tiene algo especifico que ver con pandillas criminales.

Además, citan un tatuaje en el parte superior de su cuello. El tatuaje dice “Bosque.” Afirman que es un tatuaje pandillera, pero se puede traducir la palabra “bosque” al ingles como “Woodland.” Parece al menos cuestionable que “Bosque” sería un tatuaje de una pandilla criminal.

A la sentencia, el abogado de Sr. Vasquez dijo que había un error en el segundo cargo (la acusación del robo con los aumentos). El abogado, el deputado defensor público Charles Butler afirma que “El debido proceso fundamental impide este tribunal de imponer un aumento sin cargo 25 años-vida al segundo cargo de la información.”

Siguió, “El jurado se engañó por las formas del veredicto en relación con el Segundo Cargo también. El titulo de esta forma es “encuentro especial caso aumentado 2b,” este es un aumento del cargo, no un aumento del caso, y por eso fortalece la afirmación de Sr. Vasquez que se negó sus derechos del proceso debido en relación con el código penal, sección 12022.53(d) aumento que nunca fue declarado en el segundo cargo pero fue encontrado como un aumento al caso por el jurado en su veredicto.

La defensa también declaró que “una cadena perpetua para un intento vano de enviar una carta a la madre del acusado…es un castigo cruel y inusual.” Discutió que eso sería “la imposición de un castigo que es desproporcionado a la responsabilidad personal y la culpabilidad moral del acusado.”

El abogado de Sr. Vasquez añadiría que, “Sr. Vasquez, después de hablar con su defensor público nuevo designado, escribió una carta desacertado a su madre. En la carta, el acusado fue encontrado de haber intentado de amenazar o disuadir algunos testigos de testificar en este proceso. Nunca se comunicaron el acusado ni cualquier persona conectada con el acusado esta carta ni su contenido a nadie.” Sigue, “Aunque el crimen involucró un degrado alto de riesgo para hacer daños físicos, nadie fue amenazado ni dañado.” Además, Sr. Vasquez tuvo 20 años cuando cometió los crímenes, y tuvo 21 años cuando escribió esta carta a su madre. “El acusado somete que, aunque escribe una carta con profanidades y emociones violentas, esta carta nunca sale del cárcel del condado de Yolo antes de ser interceptado por el personal del cárcel, y como resultado, nadie se amenaza ni se daña, una sentencia de 7 años a la cadena perpetua es cruelmente y inusualmente desproporcionado bajo la enmienda octava…”

El aumento para pandillas criminales utilizado aquí es clave a la longitud de la sentencia y este aumento es realmente basado en el uso del término “homies.” Como Sr. Butler discutió por escrito, “Sr. Vasquez recibirá una cadena en perpetua para un INTENTO ineficaz de amenazar o disuadir un testigo porque el jurado encontró verdad el aumento para pandillas criminales.

En su refutación de las afirmaciones de la defensa, Juez Fall hizo el comentario hiperbólico durante la sentencia de que esta carta fue semejante a Al Capone y a Nueva York durante los 1960s, cuando los gángsters usaban tácticos de intimidación para asustar e disuadir testigos. En mi opinión la analogía es absurda en este caso. Sr. Vasquez no envió gángsters armados para silenciar testigos.    

Resumen

En resumen, se cometieron crímenes y Sr. Vasquez cometió un gran error de juicio cuando escribió la carta y intentó de enviarla. La pregunta importante es si se debe sentenciar Sr. Vasquez a 38 años en la prisión. La evidencia para el robo parece basado en los testimonio de dos individuos que estuvieron cometiendo crímenes también. Es claro que Sr. Vasquez se puso en una situación en la que estaría superado por testigos, pero eso no significa que un robo ocurrió ni se intentó.

El jurado se colgó en el cargo del homicidio intentado, aún incluso la carta. No tenemos la pistola. No sabemos de quién pertenece la pistola. Los testigos afirman que Sr. Vasquez disparó a la victima; no es claro que ocurrió o por qué. Con eso en cuestión, parece que hay espacio para dudas en ambos el cargo del robo y el cargo del uso intencional de un arma de fuego para causar gran daños físicos.

Finalmente, hay que cuestionar si Sr. Vasquez intentó a disuadir un testigo o si creó que los testigos no dijeron la historia entera y quería enviar un mensaje para revelar la historia entera del tiroteo y sus razones para disparando a la victima. No obstante, dado el hecho de que la carta nunca llegó a su destinatario y además, dado que se la envió a su madre, es dudable que existió un nexo claro entre escribiendo la carta y el intento criminal. Parece cuestionable si fue un intento real de disuadir un testigo.

No veo evidencia convincente de actividad pandillera aquí. Parece que un individuo intentó a comprar una gran cantidad de marihuana. Las pruebas que la vincula a la actividad pandillera es ambiguo. El uso del término “homies” y el tatuaje no prueban la actividad pandillera.

Además, hay que amonestar a Juez Fall para su hipérbole flagrante en este caso. Además, actuó condescendiente y se burla de la familia del condenado. Su conducto en general no cabe con la imagen de un juez.

Reportaje de David M. Greenwald, Traducción de Samuel Bivins

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About The Author

David Greenwald is the founder, editor, and executive director of the Davis Vanguard. He founded the Vanguard in 2006. David Greenwald moved to Davis in 1996 to attend Graduate School at UC Davis in Political Science. He lives in South Davis with his wife Cecilia Escamilla Greenwald and three children.

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